Para conservar ecosistemas montañosos

Las amenazas principales a la diversidad biológica en Cuba se relacionan con la fragmentación de ecosistemas y paisajes asociada a la deforestación, el impacto del cambio climático, las especies exóticas invasoras, la contaminación y los incendios forestales

Baste decir que en la actualidad tenemos 34 767 especies autóctonas y 732  introducidas. Dentro de los grupos de más elevado endemismo figuran las plantas con flores, los moluscos, insectos, anfibios y reptiles.

Igualmente existe gran variedad de ecosistemas y paisajes terrestres, los que se caracterizan por notables valores de biodiversidad  desde los semidesiertos y montes secos hasta bosques húmedos y selvas.

Los principales recursos bióticos naturales constituyen un 14 % del territorio nacional y  poseen un menor grado de transformación dado su poca accesibilidad,  fundamentalmente en los macizos montañosos, las ciénagas y los humedales, donde radican las principales áreas boscosas del país.

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas-SNAP cubre el 21,74 % del archipiélago cubano en todas sus variantes y categorías, e incluye las siete Regiones Especiales de Desarrollo Sostenible existentes y dos propuestas que cubren los cinco macizos montañosos (Guaniguanico, Guamuhaya, Bamburanao, Nipe-Sagua- Baracoa y Sierra Maestra), el mayor humedal del Caribe Insular (Ciénaga de Zapata) y los dos sistemas de cayerías más grandes del país (archipiélagos Sabana-Camagüey y los Canarreos).

Contamos con seis Reservas de Biosfera, dos Sitios de Patrimonio Natural de la Humanidad y seis Sitios Ramsar.

Desde la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas fue considerado como una importante medida de adaptación para la preservación de la diversidad biológica cubana.

Un factor esencial al logro de ese objetivo lo ha sido el crecimiento sostenido del índice de boscosidad a partir de 1959 hasta alcanzar 31,15 %, en el año 2016, y las acciones emprendidas con el propósito de fomentar la extensión de las poblaciones de manglares, que hoy ocupan aproximadamente el 4.8 % del territorio nacional y representan el 26 % de la superficie cubierta por bosques a nivel nacional.

Los Ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) y de la Agricultura (Minag), desarrollan en la actualidad el proyecto Un enfoque paisajístico para conservar ecosistemas montañosos amenazados, que propone un cambio de paradigma en la conservación de la biodiversidad y la gestión de las áreas protegidas en Cuba, desde una perspectiva de sitio específico a una concepción más abarcadora.

El enfoque de paisaje es el modo de manejar, de manera práctica e integral, los hábitats a nivel de paisajes completos de un área geográfica heterogénea, compuesta por agrupamientos de ecosistemas interrelacionados, ya sean naturales o intervenidos por el hombre, lo cual implica la aceptación del ser humano y su sistema socioeconómico como componente del paisaje.

Una medida esencial es el establecimiento de corredores biológicos de montaña que posibilitarán recuperar la conectividad ecológica, al manejar de forma integrada el mosaico de diferentes tipos de usos del suelo, con el objetivo de vincular ecosistemas naturales y actividades productivas sostenibles para la protección de la diversidad biológica y el medioambiente.

Se pretende entonces establecer un hito en la manera de conservar la biodiversidad a escala paisajística, mediante la imbricación de fragmentos de ecosistemas montañosos amenazados armonizando intereses económicos y conservacionistas.

Lo anterior busca mitigar la pérdida de la biodiversidad y aumentar la capacidad de los ecosistemas de generar bienes y servicios medioambientales para mejorar el bienestar social de los pobladores de la montaña.

El proyecto contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en particular al Objetivo 15: Vida en La Tierra, para proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica.

Las áreas de intervención están localizadas en los macizos montañosos de Guaniguanico (Pinar del Río-Artemisa), Guamuhaya (Villa Clara-Cienfuegos-Sancti Spirítus), Bamburanao (Villa Clara-Sancti Spíritus-Ciego de Ávila) y Nipe-Sagua-Baracoa (Holguín-Santiago de Cuba-Guantánamo), los cuales ocupan el 13 % del territorio nacional en nueve provincias y 27 municipios, donde habita el 8 % de la población total del país.

También comprenden seis cuencas  hidrográficas de interés nacional, el 25 % de las áreas boscosas naturales y zonas principales de conservación eco paisajística.

Dicho proyecto es ejecutado por el Instituto de Ecología y Sistemática de la Agencia de Medio Ambiente del Citma, con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Participan de igual modo otras entidades de los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la Agricultura y Educación Superior, así como el Cuerpo de Guardabosques del Ministerio del Interior, básicamente.

Su implementación no solo pone de manifiesto la determinación del gobierno cubano de continuar propiciando el logro de mayores niveles de vida y bienestar para su población, en particular en áreas como la reversión del deterioro ambiental, el mejoramiento de la educación y la salud, la promoción de la igualdad de género y la cooperación internacional, sino también la voluntad política de encauzar los limitados recursos con que cuenta el país hacia aquellos sectores de mayor impacto económico y social.

Tomado de Periódico Granma

http://www.granma.cu/cuba/2017-05-26/para-conservar-ecosistemas-montanosos-26-05-2017-21-05-31

Instituto de Ecología y Sistemática. 2017